En la antigüedad la Luna representaba el principio
femenino. Cuando se descubrió su influencia sobre los fluidos y sobre
el crecimiento de los frutos de la Tierra, en muchas civilizaciones
fue elevada a divinidad y adorada como la "Gran Madre". Los egipcios
consideraron su importancia igual a la del Sol y la representaron siempre
estrechamente ligada a éste.
La Luna en la Mitología está simbólicamente ligada a la naturaleza y
a todo lo femenino. Si esto por una parte representa la vida y todo
aquello que pertenece al regazo materno, por otra parte puede suscitar
en el hombre temores inconscientes por cuanto de misterioso y arcano
él ha visto siempre en la naturaleza femenina, estando por tanto en
la base de su misoginia. La Luna es también la imaginación, la fantasía,
el sueño, la noche y la memoria. En Astrología representa junto con
el Sol y el ASC uno de los elementos más importantes de una carta, sobre
todo, para la mujer. Del mismo modo que el Sol representa la parte masculina
de la personalidad, la Luna representa la femenina. En una carta natal
femenina su posición revela de qué forma la mujer vive su realidad sexual,
su relación con la maternidad y su potencial de fascinación. La feminidad será pasional, combativa y valiente o receptiva, pasiva y dulce, según
el signo en que se encuentre el astro en el momento de nacimiento. En
el tema de un hombre, el análisis de la posición lunar expresa su forma
de vivir sus relaciones con la mujer, sea ésta madre o esposa, y revela
qué tipo femenino le atraerá, y también si será protector en su relación
con la mujer.